Cien por cien lana.
Nada más.
Una boina Elosegui es lana merino. No lleva poliéster escondido, no lleva acrílico. No lo ha llevado nunca. El tejido soporta lluvia, aísla del frío, respira, y envejece con dignidad — tres cosas que a una fibra sintética le cuestan.
Merino australiano
El vellón viene de Nueva Gales del Sur, donde la oveja merino vive en mesetas secas y pastos limpios. La fibra que produce es extremadamente fina (de pocas micras de diámetro), rizada y capaz de absorber hasta el 30% de su peso en agua sin perder tacto seco.
Cada año, Elosegui recibe vellón en balas de 80 kg. Antes de llegar a la fábrica, la lana ya ha sido lavada en origen. En Tolosa se abre, se hila y se teje.
OEKO-TEX Standard 100
La lana que entra en nuestras máquinas tiene certificación OEKO-TEX Standard 100: ausencia de sustancias nocivas para la piel, trazabilidad desde el rebaño, cumplimiento de estándares europeos de textil sostenible.
Además, la fábrica mantiene la ISO 9001 de gestión de calidad, renovada en 2022. No son sellos decorativos: son la razón por la que nuestros clientes militares e institucionales pueden comprarnos sin trámites adicionales.
Cómo cuidarla
- No lavar a máquina. La lana merino fieltra con el movimiento mecánico. Si la boina se moja en la calle, déjala secar al aire sobre una superficie plana.
- Cepillar contra el pelo. Un cepillo suave para ropa devuelve el volumen y quita polvo. Una vez al mes es suficiente.
- Guardar en plano. Nunca con peso encima. En un cajón ancho, sobre una toalla, lejos de la luz directa prolongada.
- Piezas con mancha puntual. Agua templada con jabón neutro, con la punta de un paño. Secado al aire.
Una boina bien cuidada acompaña varias décadas. Las nuestras suelen pasar a los nietos antes que al contenedor textil.